Buscar en La ciudad crítica

miércoles, 26 de julio de 2017

Casa das Caldeiras (São Paulo, Brasil)




La Casa de las Calderas (Casa das Caldeiras) es prácticamente el único remanente físico del amplio complejo industrial construido por el inmigrante italiano Francisco Matarazzo en la región de Água Branca, São Paulo. Edificada en la década de 1920, su función fue generar electricidad para las fábricas e instalaciones que componían el complejo Indústrias Reunidas Francisco Matarazzo, ubicado en la ribera de la línea ferroviaria de la Estrada de Ferro Sorocabana.

En 1999, después de una interesante restauración desarrollada desde la iniciativa particular, reabrió sus puertas como centro cultural polifuncional. Se trata de un ejemplo paradigmático de patrimonio público (cuenta con protección por parte del Consejo de Defensa del Patrimonio Histórico, Arqueológico, Artístico y Turístico de São Paulo - CONDEPHAAT) y explotación privada, en el que los nuevos usos no entorpecen la preservación de la memoria industrial del espacio. Vale la pena conocer la Casa, ya sea por su interés arquitectónico, por su poder evocador o para curtir um samba.















lunes, 10 de julio de 2017

Centenario del Almacén Central de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, España)



Vídeo, 3'30''

Colaboración con la Asociación Cultural y Patrimonial "Desde la Cima" de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, España) para conmemorar el centenario del Almacén Central (Complejo Pierre Rousseau); y para reivindicar también la importancia y significación del patrimonio industrial de la comarca del Alto Guadiato.


lunes, 3 de julio de 2017

A história e o patrimônio industrial a partir de outro olhar: o que dizem os pisos do Complexo FEPASA (Jundiaí/SP, Brasil)?


Artículo

Autor: Cano Sanchiz, J. M.
Revista: Faces da História
Número: 4:1
Año: 2017
Páginas: 147-161

Fig. Tipologia dos pisos documentados na amostra de estudo

RESUMO: Este trabalho é mais preocupado com problemas metodológicos do que com resultados de pesquisa. Pensamos que a contribuição mais original de um arqueólogo em um foro de historiadores das fontes escritas (a revistas Faces da História) é a questão instrumental e o destaque para outro tipo de fontes, como as materiais. Assim sendo, este artigo visa defender o papel da Arqueologia no estudo do passado recente. Para isso, tomamos como estudo de caso as oficinas construídas pela Companhia Paulista de Estradas de Ferro em Jundiaí (São Paulo, Brasil) desde finais do século XIX (hoje Complexo FEPASA), focando nossa atenção em um aspecto concreto: seus pisos. Nosso objetivo é demonstrar de forma prática e simples como por meio do cruzamento de todas as fontes de informação no espaço físico é possível alcançar outro olhar sobre a industrialização brasileira.
PALABRAS CHAVE: Arqueologia da Industrialização, Metodologia, Fontes Materiais, Espaços de Produção, Setor Ferroviário.

ABSTRACT: This paper gives more attention to methodological matters than to academic results. We believe that our most distinct contribution as archaeologists to a journal of written sources historians (Faces da História) is to show how our disciplinary research techniques and tools work, as well as to promote the use of other kinds of sources of information (the material evidence). Thus, this article aims to defend the role of Archaeology in the study of the recent past. In doing so, we take as a case study the railway workshops built by the Companhia Paulista de Estradas de Ferro in Jundiaí (São Paulo, Brazil) from the end of the 19th century onwards (today FEPASA Complex). More specifically, we pay attention to its pavements. Our final goal is to demonstrate in a practical and simple way that the cross-reading of all available sources of information in connection to space can provide a different perspective on Brazilian industrialization.
KEYWORDS: Archaeology of the Industrialization, Methodology, Material Evidence, Production Spaces, Railways.





lunes, 12 de junio de 2017

O Brasil desde a janela do trem. Percepções e distorções dum arqueólogo estrangeiro



Conferencia

Fecha: lunes, 19 de junio de 2017
Hora: de 19:00 a 21:00.
Lugar: auditório do CCO (mezanino da Estação Brás - Praça Agente Cícero, s/nº - São Paulo, Brasil) 
Organiza: CPTM - pMF



Resumen: Esta palestra visa descrever, a grandes rasgos, algumas das mudanças que a ferrovia trouxe para o estado de São Paulo nos âmbitos cultural, social e ambiental. Para tal, o ponto de partida são os rastros físicos da implantação da ferrovia na área metropolitana de São Paulo, que são aproximados desde o olhar particular do arqueólogo. Se propõe, assim, uma outra narrativa, às vezes diferente e às vezes similar da explicação tradicional construída a partir das fontes escritas. 
As percepções e distorções são trabalhadas num duplo sentido. De um lado, a ideia do Brasil atual no imaginário do estrangeiro (o palestrante) e a explicação da construção de alguns dos elementos que integram a(s) cultura(s) brasileira(s) a partir da implantação e desenvolvimento das ferrovias. Do outro lado, as percepções e distorções da comunidade (o público assistente) a respeito da Arqueologia, comumente vinculada com passados remotos e ruínas, e não com realidades do nosso tempo (as ferrovias).
As oficinas da Companhia Paulista de Estradas de Ferro em Jundiaí são um elemento de grande protagonismo na fala, tanto para explicar como é que a Arqueologia trabalha com os vestígios da ferrovia quanto por refletir a circulação internacional de ideias, pessoas e coisas que explicam em parte o lugar ocupado pelo Brasil num mundo globalizado


jueves, 11 de mayo de 2017

Arqueologias do indizível





Fotografias integrantes de la exposición Dizer o indizível”, organizada en el marco de la IX Semana Nacional de Museus na UNIFAL-MG.

Arqueologias do indizível pretende ser um chamado de atenção sobre as histórias esquecidas e os relatos ocultos nos objetos ignorados, nas paisagens poluídas, na poeira que deixa o passo do tempo e na ruína revelada pela pós-modernidade.


Chemnitz (Alemania), 2009



Complexo FEPASA, Jundiaí (Brasil), 2015 



Juan Manuel Cano Sanchiz



+ info sobre la exposición



viernes, 28 de abril de 2017

Ladronzuelo de monedas



Relato breve


Oscuridad. Es de noche y una sombra se desliza liviana por los tejados de una ciudad antigua que duerme. La luz lunar, tamizada por nubes asalmonadas, apenas descubre a este gato humano que besa con sus pies las tejas, sin quebrarlas, y supera los desniveles de su camino clandestino sin emitir sonido alguno. Su objetivo está próximo, pero mantiene la cabeza fría y calcula bien sus movimientos. Algo más aprisa ahora. El cielo está rosa y amenaza agua. No quiere mojarse.
Ya ha llegado. El Museo Arqueológico ocupa un antiguo palacio. Ahí abajo, un patio central emana romanticismo. De puntillas, saca una cuerda de una oscura mochila, la amarra a un pequeño saliente encalado y desciende como una gota de pez hasta el suelo empedrado. Ahora solo resta coger aquello a por lo que ha venido. Y marcharse. Mañana: entrega y cobro. El hombre mira en rededor y se descubre rodeado de pedazos de edificios de un pasado que le parece muy lejano.
Camina entre restos de esculturas y otras piedras de forma humana. Se distrae con una mujer tullida, agachada, con los dedos de los pies enormes. Por un momento su imaginación vuela y olvida que no es un visitante en este museo: se pregunta quién sería, reconstruye la postura de sus brazos, imagina qué borró el gesto de su rostro de piedra... Vuelve a la realidad.
Comienza la búsqueda. Atraviesa una puerta situada en lado derecho del patio. Es la más grande y le parece lujosa y antigua. Más apropiada, piensa, para contener un tesoro. Saca de su mochila negra una linterna, pues la escasa luz lunar de esta noche de tormenta no consigue penetrar en el interior de la habitación. Sabe que lo que ha venido a buscar se encuentra en una vitrina. Eso le han dicho, por lo que se dirige directamente a una de las dos que hay en la sala. No hay monedas en ella, solo viejos cacharros, no muy distintos, por cierto, a los que de niño tenía en casa, allá en el pueblo. El contenido de la segunda vitrina tampoco le satisface.
Vuelve al patio y se dirige a la puerta situada junto a la escalera que conduce a la planta superior del palacio. Topa, nada más entrar, con su objetivo. Ilumina las monedas y las mira a través del cristal: poco más de una docena, y todas viejas, muy viejas, oxidadas y rotas, como pisadas en la vía por las ruedas del tren. Poco le importa. Solo le preocupa que se le pague lo prometido por este puñado de chatarra. Da un golpe seco en el cristal superior, que se crispa y deshace. Fuera, truena y comienza a llover. Las gotas de lluvia caen sobre la verdina de los tejados como los cristales rotos sobre el tapete verde de la vitrina. Sin dilación, recoge las monedas y las guarda en una pequeña bolsa de tela. Se dispone a marcharse ya.
Cruza el patio en busca de la cuerda, que le espera erguida y húmeda allí donde la dejó. Algunos relámpagos iluminan con sus flashes las esculturas que habitan el museo, que clavan en el ladrón su penetrante mirada sin ojos. El hombre asciende y emprende el camino de vuelta, más acelerado ahora, con la lluvia empapándole la ropa oscura. Lo ha conseguido, piensa, mañana entregará las monedas, recibirá su dinero y asunto concluido. Todo ha marchado según lo previsto.

---


El sol brilla alto en el cielo y un hombre pequeño y obeso espera con impaciencia y dinero a una cita que se retrasa. Fuma, suda y se inquieta. Las aceras relucen por la lluvia de anoche, pero ahora el sol aprieta duro en un cielo azul y raso, imponiendo su presencia. El hombrecillo seca insistentemente el sudor de su rostro con un pañuelo blanco empapado. Su frágil corazón late acelerado, golpeándole el pecho. Esto le incomoda. Mira una y otra vez su reloj preguntándose por qué tarda tanto en aparecer aquel a quien espera. Al parecer, nadie le ha dicho que anoche la verdina mojada de un tejado quebró contra el suelo de la calle los huesos de un ladronzuelo de monedas.

Juan Manuel Cano Sanchiz



¿Te ha gustado? Si así es, me alegro, y aquí te dejo otros de mis relatos:


sábado, 1 de abril de 2017

O apanhador de desperdícios, de Manoel de Barros




Uso a palavra para compor meus silêncios.
Não gosto das palavras
fatigadas de informar.
Dou mais respeito
às que vivem de barriga no chão
tipo água pedra sapo.
Entendo bem o sotaque das águas.
Dou respeito às coisas desimportantes
e aos seres desimportantes.
Prezo insetos mais que aviões.
Prezo a velocidade
das tartarugas mais que as dos mísseis.
Tenho em mim esse atraso de nascença.
Eu fui aparelhado
para gostar de passarinhos.
Tenho abundância de ser feliz por isso.
Meu quintal é maior do que o mundo.
Sou um apanhador de desperdícios:
Amo os restos
como as boas moscas.
Queria que a minha voz tivesse um formato de canto.
Porque eu não sou da informática:
eu sou da invencionática.
Só uso a palavra para compor os meus silêncios.


Manoel de Barros
O apanhador de desperdícios
Memórias Inventadas, 2005





A soma de nossos dias (Maria Martins, 1954/55)